diario de cabotaje
Tribulaciones y sueños. Diario de cabotaje.
El Encanto

El Encanto (Eda) Ignacio Moreno Gozálvez     Años 60. Un docente de origen español que ejerce en Estados Unidos regresa a su pueblo malagueño –un territorio mítico llamado Velada– para ultimar una tesis doctoral sobre las diferencias y similitudes entre Cervantes y Shakespeare. Allí se encontrará con la vieja casona y finca de su padre, ya fallecido, un hombre que en los años 20 había emigrado a California, y donde llegó a tener un próspero negocio de jardinería junto a una propiedad a la que llamó El Encanto. En la finca malagueña, como ya había hecho su padre en el otro lado del mundo, el protagonista encontrará la paz y el sentido a su vida, rodeado de ...


Apuntes de un sábado

Hace cuatro años, cuando fui por primera vez a una gran feria del Libro, en Madrid, me prometí que sería la última. Hasta que no sea medianamente conocido no volveré, me dije mientras atravesaba solitario una de las grandes avenidas atestadas de posibles compradores de libros del Retiro. No me había ido nada mal, incluso me llamó al terminar el dueño de la editorial que publicó la novela para felicitarme por los diez ejemplares vendidos y firmados aquella calurosa mañana. Hace sólo cuatro años yo no sabía lo que era ni lo que significaba ser escritor. Publiqué una primera novela muy ambiciosa en una buena editorial, pero no sabía nada de cómo funcionaba el mundo de ...


Espinosa

Cuando uno se pasa la vida leyendo y viendo cine, recuerda muchas situaciones que son comunes a la totalidad de las sociedades humanas. Casi nunca me había ocurrido a mí, sin embargo, una muy habitual: quedar con una persona y que ésta no acuda a dicha cita porque hay algo inaplazable que se le ha interpuesto en el camino. El pasado día veintinueve Antonio Espinosa Úbeda –para mí siempre don Antonio– me había agregado como amigo a una conocida red social. Iniciamos una breve charla y la cerramos conminándonos a no demorar más una cita que ya habíamos previsto hace tiempo, cuando supimos uno del otro nuestras ínfulas literarias. Vivíamos en la misma ciudad, ...


Presentación Don Quijote de Manhattan

Buenas tardes, queridos amigos.   Antes de nada he de decir que no estaba muy seguro de aceptar esta presentación, fundamentalmente por dos cosas: porque soy un lector extremadamente duro como crítico de la narrativa de mi generación –también conmigo mismo, claro– y porque con frecuencia asisto a presentaciones poco atinadas donde he llegado a sentir cabreo y vergüenza ajena. Eventos supuestamente literarios en los que el presentador destripa el libro entero y cuenta desde los primeros minutos–en el caso de que hubiesen hablado de Pedro Páramo o de ¡Absalom, Absalom!, por ejemplo– que los habitantes de Comala están muertos o que el resentimiento del coronel ...


Derrumbe

Estaba en Granada y era un día caluroso. Me había dejado dos asignaturas cuatrimestrales para septiembre –Análisis Químico y Técnicas Instrumentales– y las estudiaba los días previos al examen septembrino en el piso que habíamos alquilado mi hermano y yo para ese curso que comenzaba en unas semanas. Era un piso pequeño, del que no tengo demasiados malos recuerdos salvo el de que carecía de luz, únicamente nos valíamos de la que proporcionaba un infausto patinillo. No recuerdo por qué estaban allí conmigo estudiando mis amigos Javi y Juanfran, pero sí que este último nos propuso almorzar en un sitio que conocía desde hacía poco, muy cerca de la facultad de Ciencias. ...


El día que el triunfo alcancemos

Ayer tuve el honor de presentar en Fuengirola el excelente ensayo del sociólogo y diputado nacional José Andrés Torres Mora. Dejo aquí el texto que leí, por si fuese del interés de algún lector.       Queridos amigos y amigas, buenas tardes. Es éste hoy, al menos para mí, un día feliz. Feliz porque para mí, y sé que para muchos de los que hoy nos acompañan, la felicidad está directamente relacionada con los libros. El nacimiento de un libro, sea una novela, una biografía o, como es el caso, un ensayo literario; género éste que –aunque fusionado con la novela y la biografía– es en el que ahora ando trabajando, es siempre un acontecimiento digno de ...


Redburn o la vida misma

El libro que ahora preparo –del que es mejor no decir demasiado– me ha llevado a leer una novela de Herman Melville. Era tal la pasión del escritor tratado en mi libro por el novelista estadounidense que me fui a mi biblioteca y busqué en la estantería donde tengo las novelas marineras cuáles eran mis libros del autor de Moby Dick. Junto a Benito Cereno –mi favorita de las escasas obras que escribió Melville–, estaba la que ayer terminé, Redburn, su primer viaje. Escrita a mediados del siglo XIX, antes de la obra que –póstumamente, claro– lo consagraría como uno de los mejores escritores de la historia de EEUU y donde se ven trazas de la historia de la temible ...


Joseph Conrad y mi mundo

Lee uno ahora a Conrad. Otra vez. Pero no se trata de novelas ni de sus cuentos extraordinarios, ahora son biografías lo que me tienen el día entero entusiasmado. Una de ellas ya la había leído hace unos años, escrita por Juan Gabriel Vásquez con el título Joseph Conrad: el hombre de ninguna parte. Amena, no muy extensa, es un fiel resumen de la vida apasionante que llevó el hijo de revolucionarios aristócratas antizaristas, el vástago díscolo de un poeta polaco sin demasiada suerte en las letras de su patria. La otra biografía tiene la peculiar característica de estar escrita por su propia mujer, Jessie, Joseph Conrad y su mundo, que nos narra en un tono a veces ...


Lecturas decepcionantes

Nada me desagrada más que dejar un libro. No suelo hacerlo. De la inmensa mayoría de los libros que empiezo –hablo fundamentalmente de novelas– ya sé algo, lo suficiente para tener un mínimo de interés, una referencia, una obra anterior de dicho autor, una crítica de alguien conocido y de confianza, etcétera. Pocas son las veces que cojo un libro al azar, aunque de ellas también hay anécdotas felices y soberbias lecturas. Este año, desde principios de enero, me he propuesto leer a autores españoles, sobre todo de mi generación, que están publicando hoy día en España. Y es algo extraño y a su vez peligroso, porque está uno también lógicamente en ese grupo, y debería ...


Carta a Belén

Hay momentos, querida Belén, en los que uno se da cuenta de que la vida es demasiado grande, compleja y dura como para poder soportarla. Días en los que somos conscientes de que no podremos ganar nunca el combate al que se nos condena cuando, sin preguntarnos, nos traen al mundo. Es, por tanto, una batalla perdida de antemano en la que luchamos día a día: la vida nos derrotará, los malos siempre serán más que los buenos y el horror y el fanatismo siempre serán más fuertes que la bondad y la lucidez. Así ha sido siempre, y aunque no haya cosa más digna y necesaria que el optimismo y la esperanza, es probable que nunca tenga el ser humano una victoria completa frente ...


Un viaje en la memoria

Corre el tiempo deprisa –o al menos eso parece-, y con él corren también a la par numerosas experiencias, muchas de las cuales quedan almacenadas en la memoria, sean agradables o no. Una de las costumbres que más huella han dejado y dejan en el caso de uno son las relativas a los viajes.  No es que uno se pase la vida de aquí para allá, pero me tengo por un contumaz viajero, que siempre que puede se marcha a conocer algo del mundo. Creo que conozco relativamente bien Europa y sus capitales, y he estado en Estados Unidos y también en el África negra. Por el Este, he llegado hasta Turquía, pero es España, lo que algunos llaman patria, lo que mejor conozco. Hago un ...


Sanchos, tristezas y bestias

Releo el Quijote por segunda vez, y lo hago ahora en el que ya es conocido como el Quijote de Trapiello, puesto al castellano actual y en una cuidada edición de Áncora y Delfín. Qué delicia. He leído muchos libros (posiblemente lo que mejor sé hacer) y soy firme defensor de la novela negra, pero pocos son tan adictivos e imposibles de dejar como éste; con ninguna lectura que recuerde me he olvidado de cenar y con ninguna he hecho caso omiso del timbre de las guardias de la botica. Releo la segunda parte de este monumento literario, como digo, y lo hago alternando con él la literatura científica a la que un profesional de la sanidad está obligado. Es éste en concreto ...


Una guardia

Hubo una época, no muy lejana, en la que le dio a uno por cuantificarlo todo: qué número de cervezas había tomado en mi vida si aproximadamente bebo una al día; cuántas veces he sacado a pasear a mi perro si lo he hecho una media de dos veces al día durante seis años; cuál es el número de cigarrillos que ha fumado mi padre, etcétera. Ponerle una cifra a las cosas, como si eso sirviese para algo más que para añadir asombro a la ya de por sí asombrosa existencia. Esa afición ridícula pasó, y ahora lo que uno cuenta son únicamente los minutos –por lo general escasos- que tengo para leer y escribir, la porción de tiempo de las fugaces escapadas que hago a la biblioteca ...


Ritos personales

Cada uno tiene sus propios ritos, celebraciones y aniversarios. Hay quien celebra siempre su cumpleaños con una gran fiesta, cumpla ocho o sesenta, y quienes –como es el caso de uno- no lo hicieron ni cuando esas cosas se supone que hacían ilusión. Otros festejan cada aniversario de boda con otro pequeño enlace y hay quienes –como hace una amiga y hacían Savater y su recientemente fallecida mujer- viajan a los lugares donde residieron o escribieron sus autores favoritos. De todo hay, qué duda cabe, pero a uno lo que realmente le gusta y a lo poco que es del todo metódico y fiel es a pasar unos días al año en Lisboa. Lisboa. Hasta el nombre es maravilloso. Lisboa. Es ...


De valientes y ríos

Uno se lanza a escribir una primera novela porque, aunque no lo crea, es en el fondo un valiente. Lanzarse a esa empresa es como hacerlo de cabeza sobre un riachuelo del que no conocemos el fondo, movidos únicamente por nuestra pasión por nadar: puedes estrellarte, romperte el cuello y morir incluso en el intento, pero también puedes retozar en ese arroyo transparente, profundo y sin límites una vez te zambullas en él sin daño alguno. Lo más frecuente y seguro es más o menos lo primero, que el agua tenga suficiente fondo para no morir por el impacto, pero sí para salir magullado y con pocas ganas de volver a visitar riachuelos y pantanos literarios. En literatura, ...


Atraco a las dos

Antes de empezar a leer de forma compulsiva yo era un adolescente obsesionado con el cine. Veía más películas de las que era capaz de comprender, soñando con ser un cinéfilo y parecerme a mi primo mayor. El final de una de las películas que vi más veces durante la adolescencia, sobre unos presos americanos -de la que inexplicablemente no recuerdo el título- no se me ha olvidado nunca. Debía de tener quince o dieciséis años, y la vi en el cine Sohail con mi padre. Ése era el único cine que había en Fuengirola hasta hace muy poco, y al salir los dos comentamos consternados de camino a casa la citada última escena: un viejo obtenía la libertad tras cuarenta o cincuenta ...


Una meditación

26 de Noviembre de 2015 No sabría contestar a por qué escribo diarios. Tampoco, dicho sea de paso, sabría responder a por qué escribo novelas, relatos y algún artículo de opinión. Ser escritor de diarios (íntimos, añaden algunos) supone de entrada un gran deseo de dejar algo donde en un futuro no habrá nada; donde no estará (algo que parece claro) el yo pensante que dirige la pluma o la tecla. Hasta el momento, siendo uno asiduo lector de diarística (sobre todo patria), el que tal vez haya sintetizado mejor en unas pocas palabras la necesidad a veces angustiosa de escribir meditaciones en un cuaderno es el suizo Henri-FrédéricAmiel, que se preguntaba cuántos hombres ...


Castañas

25 de Noviembre de 2015 La última vez que comí castañas fue hace quince años. Llevo bien esa cuenta, porque aquél fue el día que murió mi abuela Lola. Estábamos toda la familia en su salón, mirándonos, unos llorando y otros, los más, despidiéndonos en silencio y serenos de aquella casa donde tan felices habíamos sido, y para acompañar esa sensación de orfandad comíamos castañas. Era octubre, año 2000, y yo comí tantas que me pasé vomitando un par de días. Supongo que se me mezcló todo: ansiedad, pena, miedo a un futuro sin aquella señora que dominó mi infancia desde la silla de obesa mórbida de su salón, la lejanía de mis padres a los que el fallecimiento sorprendió ...


Martes, 18 de noviembre de 2015

Desde hace unos cuantos años, cinco o seis, no más, tengo la necesidad casi compulsiva de escribir. No sólo novelas, cuentos y artículos de opinión, sino cualquier cosa que me ocurra o vea: notas en cada viaje, los días intensos, la película o el libro que me han emocionado, una guardia laboral, un extraño y sorprendente sueño, etcétera. De esta necesidad de escribirlo todo nació hace ahora dos años lo que yo he titulado Tribulaciones y sueños. Diario de cabotaje. Desde esa fecha, mes arriba, mes abajo, vengo siendo un fiel escritor de diarios personales. Los escribo a mano, a pluma, con tinta azul, al principio en libretas con publicidad de medicamentos y más ...