Pessoa. Una biografía
La Versalita, Canal Sur. 14.12.25
PESSOA. UNA BIOGRAFÍA
Richard Zenith
(Acantilado, 2025)
Casi todas las navidades me escapo a Lisboa. Los últimos catorce años ha sido así: tres noches, las primeras del año, antes de los Reyes Magos. Lisboa es para mí una patria, un hogar y también una literatura entera. Lisboa es para mí, sobre todo, Fernando Pessoa, uno de los dos o tres mejores escritores del siglo XX entero. Es curioso porque para mí Pessoa es, gracias a mi padre y a mi tío Javier (este último ha acabado siendo casi un heterónimo más), como Don Quijote para muchos que jamás han leído el libro de Cervantes: alguien que conocía bien incluso sin empezar a leerlo, pues desde la infancia, merced a los libros y retratos que había por doquier en casa, era una persona, una pessoa, cercana. Poco a poco, andando el tiempo, coincidente con mis visitas navideñas a la ciudad, fui leyendo y releyendo su obra completa, una obra que no publicó en vida, porque en los 46 años que vivió sólo publicó un libro de poemas, Mensaje, que a mí me gusta menos.
Hablo hoy de mi Lisboa ligada a Pessoa porque esta Navidad no voy a poder estar allí, pero sí lo estaré, de nuevo, acompañado por el espíritu de Pessoa a través de la monumental biografía que acaba de publicar Acantilado, firmada por Richard Zenith, gran conocedor del poeta portugués y su traductor al inglés. Un libro que está llamado a ser uno de los libros del año y que es, de paso, un regalo navideño formidable para, queridos oyentes, hacerle a ese amigo o familiar buen lector, melancólico con saudade, que ya está harto de bufandas, guantes, cinturones y jerseys. Es una biografía cara, de 1500 páginas de papel biblia, donde esa cuñada, amigo o amante apasionado de la buena literatura pasará picoteando el año 2026 entero, a la vez que vuelve, espoleado por el entusiasmo, a los poemas de cualquiera de los heterónimos de Pessoa o a su obra maestra en prosa, Libro del desasosiego, esta firmada por el semiheterónimo Bernando Soares, uno de los grandes libros de la historia de occidente. Le regalaréis a esa persona un 2026 de, valga el oxímoron, un año de felicidad y de saudade.
Envidio la oportunidad que ha tenido Zenith de bucear en el ingente archivo pessoano, en esos 25 mil folios que no publicó en vida, además de su correspondencia, y por lo poco que ya he leído del libro, es magnífica la recreación de la infancia en Sudáfrica, adonde había ido por mor del segundo matrimonio de su madre, la vida bohemia lisboeta a su vuelta, los intentos de vivir de algo más o menos relacionado con las letras, su misteriosa y escasa sexualidad, las turbulencias políticas del Imperio portugués y su pensamiento reaccionario, su gusto por el ocultismo, su trabajo de traductor de cartas comerciales, su alcoholismo y, sobre todo, su portentosa y desbordante imaginación, con la que creó una miríada fascinante de heterónimos, cada uno con su estilo y su forma de sentir, una nómina que va más allá de los conocidos Ricardo Reis, Álvaro de Campos y Alberto Caeiro.
La biografía, y vuelvo con ello al comienzo, es también un fresco extraordinario de Lisboa, una ciudad que irá unida a Pessoa hasta el final de los tiempos. Alguien ha dicho que quizá sea excesiva esta cantidad de páginas para alguien que murió joven no publicó en vida y no salió de cuatro calles de Lisboa. No importa, no es verdad. Fue el mejor y el más universal de los escritores, y le habló al mundo desde su delicadísima subjetividad: sintiendo con la inteligencia y pensando con el corazón.
Este año no habrá visita en soledad al restaurante Martinho da Arcada para tomar una cerveza en la mesa de Pessoa leyendo unos fragmentos del Desasosiego, pero leeré su biografía en casa, cerca de la chimenea, recordando de consuno los poemas que me sé de memoria:
No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de esto,
tengo en mí todos los sueños del mundo.