Rafael Maldonado – Escritor : Borges completo

Borges completo

Rafael García Maldonado | 09/02/2026

Esto puede parecer una boutade o una broma, pero creo que ya dije el otro día en este programa que no me gustan demasiado las librerías, que no las romantizo ni me entusiasman esos cada vez más raros establecimientos en los que se despacha un género muy variopinto, abarrotado de novedades inanes y donde cada vez hay que escarbar más para hallar el grano entre la paja. Un establecimiento en el que se venden libros de Faulkner y de Belén Esteban no es un lugar muy serio, me parece que dije. Creo que las librerías son las más damnificadas por el aluvión de publicaciones y la necesidad constante de renovar escaparates y mesas de novedades, e insisto en que, como dijo alguien, en España no hay más de cinco mil lectores de literatura. Para hacer esta suerte de audio reseñas ahora las frecuento más, pero yo conforme más leo, menos voy a las librerías. Soy cazador de rastros, de páginas de coleccionistas, de librerías de viejo virtuales y físicas, soy un ladrón de guante blanco de la inmensa biblioteca de mi padre, y encima ahora las editoriales me mandan algunos de los libros que me interesan, que no son muchos, a casa. Mi visita a las librerías es, como digo, únicamente para ir a hojear lo que ya sé que existe, y si me encuentro con alguna librería que huye de la más pura comercialidad y tiene un fondo muy bueno me pongo nervioso, me dan ataques de ansiedad lectora y acabo peor de lo que entré.

Cuento todo esto porque entré el otro día a la librería Teseo, muy cerca de casa, y vi allí algo que me hizo abrir los ojos y la boca a la manera de un rape, pues no sabía que Alfaguara acaba de publicar la obra completa de Borges, un tomo para la poesía, otro para el ensayo y uno más para los cuentos. Esto sí es literatura, me dije, y desenfundé la cartera con la velocidad de un pistolero del far west en el salón de una cantina, como Scott ante Liberty Balance. Tengo la obra de Borges entera en ediciones de los años 70, amarilleadas por el tiempo, las lecturas y las manos previas, y esto es algo que compro con codicia fetichista, agradecimiento y convencimiento de que me acompañarán toda la vida a mí y a mis hijos.

¿Qué se puede decir de Borges a estas alturas? Haciendo un pequeño resumen para despistados diremos que fue un influyente escritor, poeta y ensayista argentino nacido en 1899 y muerto en 1986, cumbre de la literatura universal, conocido por sus relatos fantásticos, laberínticos y filosóficos que exploran el tiempo, la identidad y la realidad, fusionando erudición y mitología, consolidando un estilo único en el siglo XX

Borges tuvo, como casi todos los grandes, unos temas recurrentes, y los suyos fueron los laberintos, los espejos, las bibliotecas infinitas, el destino, la dualidad del yo y la mezcla de realidad y fantasía.

Destacó en cuentos, ensayos y poesía, y evitó la novela por considerarla “ripio” y algo innecesario, pues todo se puede sintetizar en un relato. Incorporó elementos de la cábala, mitología, filosofía, y autores como Shakespeare, Kafka y Chesterton. Su estilo fue erudito, preciso, lleno de simbolismos y paradojas, anticipando, dicen algunos, el posmodernismo. 

Nació en Buenos Aires, en una familia ilustrada con unos padres entusiastas que le proporcionaron una educación bilingüe temprana, aprendiendo inglés con su abuela. Vivió en Europa durante su adolescencia y juventud, estudiando en Ginebra y España, lo que enriqueció su visión literaria. Fue bibliotecario (llegando a director de la Biblioteca Nacional), profesor universitario, crítico literario y traductor. Ideológicamente reaccionario, como muchos grandes, y es que me he dado cuenta hace poco de lo conservadores que fueron muchos grandes de la literatura, lejos de lo que se suele pensar, y ahí están los casos de Pessoa, Valle-Inclán, de tantos y tantos, etc.

Alcanzó fama mundial tarde, tras los años 50, aunque la terrible ceguera progresiva, más terrible aún en el mejor de los lectores, y sus polémicas posturas políticas a veces dificultaron reconocimientos como el Nobel. 

Sus Obras Fundamentales son Ficciones (1944), El Aleph (1949), Historia universal de la infamia (1935), El libro de arena (1975) y Fervor de Buenos Aires (1923) (Poesía), tan prematuro.

Borges dejó un legado imborrable, siendo una figura central en la literatura en español y universal, un maestro en la creación de universos fantásticos que invitan a reflexionar sobre la naturaleza de la realidad. Dejó un anecdotario cuantioso, obras firmadas al alimón con su amigo Bioy Casares bajo el seudónimo de Bustos Domecq y se siguen escribiendo sobre él deliciosas biografías como la que acaba de publicar Lucas Adur en cátedra. Con todo, y quizá por la parte que me toca, mi frase favorita de las suyas es esta, con la que termino mi recomendación de los tres libros de Alfaguara sobre su obra, libros que desmienten su cita, por otra parte, pues alcanzó la inmortalidad:

Mientras escribo me siento justificado. Pienso: estoy cumpliendo con mi destino de escritor, más allá de lo que mi escritura puede valer. Y si me dijeran que todo lo que yo escribo será olvidado, no creo que recibiera esa noticia con entusiasmo, pero seguiría escribiendo. ¿Para qué? ¿Para quién? Para nadie, para mí mismo”.borge

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